Operación Chamartín
Ampliación de la Castellana


La prolongación de la Castellana incluye 17.000 pisos, 4.000 de protección Vivirán en ellas unas 52.000 personas, en su mayoría de clase media-alta. El Ayuntamiento de Madrid destaca que con esta operación se cierra la corona norte de la ciudad uniendo los nuevos barrios de esta zona.

La ciudad de Madrid acaba de decir sí a la 'operación Chamartín'. Habrá una nueva urbe de los negocios, pero también se construirán 17.000 viviendas en un periodo de al menos 12 años a partir del comienzo de las obras, que está previsto para 2011.

El Ayuntamiento de Madrid ha hecho esas estimaciones y, además, la Comunidad y el Ministerio de Fomento echarán algo más que una mano en la creación de una miniciudad donde vivirán unas 52.000 personas y donde trabajarán otras 88.000. De esas 17.000 viviendas, unas 4.000 serán de protección oficial, elevando la cifra inicialmente marcada. Este número de casas protegidas, según afirma el director del proyecto, José María Ezquiaga, «aportará variedad social y demográfica en los futuros habitantes de la zona».

No obstante, el barrio será caro y sus habitantes podrán tener como vistas una veintena de torres de oficinas que darán a la zona una calidad indudable.

Se ha hecho especial hincapié en la sostenibilidad. Así, el ahorro de los habitantes será de nueve millones de horas en transporte y unos 107 millones de euros, todo ello en torno a 2025.

Para Beatriz Lobón, coordinadora general de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, «la mayor importancia que tiene esta operación no está tanto en la vivienda, sino la creación de un auténtico centro de negocios que hoy no existe, lo que denominamos la nueva 'city'».

Madrid tendrá su gran barrio ejecutivo, una miniciudad de trajes y portafolios junto a zonas de clase media. La 'operación Chamartín', largamente esperada, será una realidad y sus obras se iniciarán en 2011. Puesto que el plazo máximo de ejecución estimado es de 12 años, habrá prolongación de la Castellana en torno a 2023.

Cuando la ocupación sea plena, unas 52.000 personas habitarán la zona, y entre sus posibles vistas tendrán una veintena de rascacielos de oficinas. Aún no hay nada definido oficialmente aunque sí existen unas completas infografías que explican la ambición de este proyecto.


Madrid ampliacion de las Castellana

Nueva City

De lo que no hay duda es de que Madrid levantará una miniciudad moderna con criterios de sostenibilidad y con un urbanismo de primera, según apuntan desde dentro del proyecto.

En el Ayuntamiento definen lo que supondrá para Madrid la prolongación de la Castellana y la construcción de 17.000 nuevas viviendas: «Desarrollar el modelo del plan general vigente para definir a través de esta operación estructurante una nueva centralidad periférica en la corona norte de la ciudad, apoyada en la ampliación de la Castellana como gran eje urbano».

Son palabras de la coordinadora general de Urbanismo, Beatriz Lobón, que continúa afirmando que se trata también de «la ampliación del sistema ferroviario que pivota sobre la Estación de Chamartín; un paquete de suelo para actividades terciarias de más 1,5 millones de metros cuadrados edificables que albergará en torno a 88.000 empleos; y un sistema de parques urbanos y equipamientos con elementos relevantes adecuados a su condición de centralidad y a la población derivada de las 17.000 viviendas señaladas».

Desde su punto de vista, «la mayor importancia que tiene esta operación, no es tanto la vivienda, sino la creación en la ciudad de Madrid de un auténtico centro de negocios, que hoy no existe, lo que denominamos la nueva 'city'».

La movilidad para los pobladores del nuevo barrio y de los que pasen por él a diario será una de las claves de la operación. Habrá cinco estaciones más en la prolongación de la línea 10 de Metro que supondrán 4,2 kilómetros más; se ampliará la Castellana 2,6 kilómetros y la conexión de ésta con la M-30 y la M-40 será un hecho.

Se ha estimado incluso el ahorro de tiempo y dinero de los residentes y trabajadores en 2025, que significará nada menos que nueve millones de horas en desplazamiento y 107 millones de euros anuales.

De este aspecto hace su propio análisis el Premio Nacional de Urbanismo José María Ezquiaga y director del equipo redactor de la Operación de la Prolongación de la Castellana: «La ordenación de las viviendas aporta novedades respecto a los criterios habitualmente utilizados en la última generación de los PAU de Madrid».

Precios

Hablar de precios supone ponerse en manos de una bola de cristal, pero hay que aventurarse porque de lo que no hay duda es de que este nuevo barrio será caro. «Ahora no se puede saber lo que costará el metro cuadrado, pero si sirve de dato, tras la crisis del periodo 1986-90, los precios estuvieron sin subir hasta 1997, es decir, siete años, nada menos», apunta Carlos Smerdou.

 

También señalan que «está muy bien planificado». Una de las características que destacan es que «es fundamental que el proyecto sea interciclos, es decir, que durante su desarrollo el sector inmobiliario puede ir cambiando», concluyen en la consultoría.

 

Un comprador por encima de la media.

 

¿Quién va a comprar estos 17.000 pisos o, al menos, los libres? «Esta zona, con un enfoque general, será de gama alta; convivirán zonas de muy diferente valor adquisitivo (sobre el papel) y eso no lo va a ver con buenos ojos el comprador esperado», responden en Knight Frank. También hablan del perfil del comprador: «Gente de 30 a 45 años, con puestos de mando intermedio o directivo, empresarios, y gente de negocios (esto contando con crear un segundo polo de 'Business Center' como en el entorno a Nuevos Ministerios), también casados y con pocos hijos, solteros y miembros de familias disgregadas». En Foro apuntan: «Los compradores serán de la zona de Chamartín, donde hay poca oferta, y que quieran mejorar. Y gente de las propias oficinas». José María Ezquiaga subraya: «Las administraciones han decidido elevar las previsiones de vivienda protegida contempladas en el Plan General del 10% a más del 25% del total de las viviendas. Esta decisión, además de responder a criterios de accesibilidad a la vivienda, contribuirá en el orden urbanístico a una mayor variedad social y demográfica de los futuros habitantes».